Brujería

Brujería

"Parientes" o familiares
de la bruja

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La bruja

Un gato negro de compañero, la infaltable escoba para volar, y un gran caldero humeante al fuego forma parte del acerbo popular cuando se habla de brujas.

Cuentan las historias que los brujos necesitaban de un
"familiar", con forma de animal, para obrar sus hechizos.

Estos espíritus eran concedidos por el diablo para que los realicen a través de él. Cuando la bruja tenía varios animales, se dice que cada uno de ellos tenía un poder determinado (matar a personas, a animales, enfermarlos, etc.)

Además, invocando el nombre del demonio, ella podía cambiarles el aspecto, transformando un gato en búho o en sapo, etc.

A su vez, otro de los poderes que se le atribuían a la bruja era la de transformar a otra persona en animal, o a ella misma cuando quería pasar inadvertida aunque nunca lo podía hacer en animales relacionados con Dios
(como el cordero y la paloma), sino (casualmente) en otros que habitualmente el común de la gente temía.

El gato fue uno de los más comunes entre estos "familiares" al igual que el búho, que hasta en los cuentos infantiles ha quedado como tal.

Entre los animales que acusaban de parientes o familiares de la bruja se encontraban los siguientes:

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