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La serpiente

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En tiempos antiguos era creencia generalizada que todas las especies vivientes procedían de un par de ancestros creados directamente por Dios. Este hecho, que se repite en muchas religiones, era tomado como la narración de un acontecimiento histórico real.

Según el Génesis bíblico, Dios formó con barro en el sexto día de la Creación al primer hombre, insuflándole a continuación un alma viviente.

Lo creó a su imagen y semejanza, dejándolo a cargo de toda especie viva.

La
serpiente había sido creada el mismo día (Génesis 1-24)

El nombre del primer ser humano, origen de toda la humanidad, era Adán (en hebreo Adam significa hombre). Luego, dio origen a su compañera, Eva (en hebreo Javá, la que vive, la viviente). Según narra la Biblia, ella fue creada de una costilla de Adán (Génesis, 2-22).

Aunque ambos serían los padres de toda la humanidad, en el mismo Génesis, capítulo 2-24 dice
"Por tanto, dejará al hombre a su padre y a su madre (???), y se unirá a su mujer, y serán una sola carne"

Siguiendo con la narración, Dios los colocó en el Paraíso, o Jardín del Edén, y les concedió todo lo que había en él, pero les prohibió comer de la fruta del
árbol del bien y del mal, es decir de la sabiduría.

Eva fue inducida por la serpiente (identificada en Apocalipsis 12, 9 con Satanás, el Diablo) a comer del fruto de este árbol.

Una vez hubo desobedecido este mandato de Dios, sedujo a su esposo Adán a que participara con ella en su rebelión contra Dios; siendo castigados por ello con la expulsión del Paraíso y con la muerte.

Los Ofitas, grupo de sectas gnósticas que surgieron durante el siglo II d.C., en el seno del Imperio romano, veneraban a la serpiente como símbolo de espiritualidad y de sabiduría.

Ellos sostenían que había que agradecer a la serpiente del Jardín del Edén, por haberles concedido la oportunidad a Adán y a Eva, de probar el fruto del conocimiento, hecho por lo que fueron castigados por Dios.

Los Hierofantes, los Druidas y otros sacerdotes, que se denominaban a sí mismos
"Hijos de la Serpiente" sostenían que el hombre interno, al igual que la serpiente, debe despojarse de su antigua piel para convertirse en Hijo de la Sabiduría.

Queda a criterio del lector las conclusiones.

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